Solaris 10: primeras impresiones
He probado Solaris 10 11/06, o lo que es lo mismo, SunOS 5.10 u3, y quiero contaros mis primeras impresiones. Mis amigos, conocedores de mi inagotable humor surrealista, pensarán enseguida que mi uso del plural de impresión obedece a una especie de plural mayestático. Sin embargo, en este caso, se trata de algo más prosaico: he probado las versiones para SPARC y x86.
Desde hace ya algún tiempo, Solaris puede traerse de internet (incluso durante una época se podía solicitar un DVD para que lo enviaran a casa gratuitamente) para uso personal; y desde hace algo menos, para cualquier uso. También, contra el pronóstico de muchos, Solaris es ahora un sistema de código abierto. Todas estas cualidades son de por sí lo bastante tentadoras como para dejarme casi sin motivos para darle una oportunidad. Sin embargo, he de decir que lo que realmente me decidió fue el hecho de que algunas de las características más publicitadas de Solaris 10 son realmente interesantes para un Administrador de Sistemas: ZFS, DTrace, las Zonas, la nueva infraestructura de administración de servicios y su consola de gestión SMC… así como otras cualidades como su variedad de formas de instalación.
Las innovaciones que Sun dice haber realizado, así como el nuevo modelo de desarrollo son lo que me terminaron de tentar. El hecho de disponer de 2 sistemas diferentes donde probarlo, basados en SPARC y x86, fue lo que me acabó por convencer. Que el sistema basado en SPARC (una estación de trabajo Sun Blade 150) haya llegado después de tener Solaris 10 instalado en mi portátil con Pentium 4 es una mera distorsión espacio-temporal, de esas tan típicas hoy en día ;)
Solaris 10 puede instalarse de 7 maneras diferentes, las cuales van desde la instalación desde un medio extraíble local en modo texto o gráfico, hasta una instalación completa desde internet. Todas ellas están disponibles para sistemas basados en SPARC (yo he probado 5 de ellas en diversas ocasiones), pero no todas se pueden llevar a cabo en un sistema x86. El sistema se distribuye en DVD o en imágenes ISO para grabar uno. También es posible traerse las imágenes para grabar CD, pero en ese caso el número asciende a 5, así que el DVD es preferible. Y digo esto porque, además del evidente baile de discos, la instalación es bastante larga: más de hora y media en la Blade 150, que no es el ordenador más rápido que existe, pero tampoco el más lento. En el portátil con Pentium 4 tampoco fue precisamente cosa de un rato. Las instalaciones basadas en ficheros flash enviados por red plantean algunos problemas, que paso a resumir: si se hace por NFS, el origen debe ser un sistema compatible con el NFS de Solaris, y lamento decir que eso descalifica a Linux (al menos, a Fedora Core 6); si se hace por http, debe ser un sistema que permita enviar ficheros de más de 4G, lo cual de nuevo descarta al combo Apache/FC6; y las mismas restricciones se aplican a la instalación por ftp, la cual sí fue posible con vsftpd/FC6.
Solaris en su versión 10 es, al igual que ocurre desde la versión 7, un sistema de 64 bits en SPARC; pero a diferencia de las anteriores, ha dejado de dar soporte para los procesadores de 32 bits de la casa o los más básicos de 64 bits. Esto quiere decir que no se podrá instalar en sistemas basados en UltraSPARC I a menos de 200MHz, ni en procesadores anteriores al citado (con arquitectura sun4m; es decir, si es un procesador SPARC de hace más de 10 años, no funcionará con Solaris 10). En sistemas x86 (soportados desde Solaris 9 1/03) opera en 32 bits, aprovechando los 64 bits de los x86_64, denominados x64 por Sun. Sun ha hecho una buena inversión en sistemas x64 de AMD para sus servidores y estaciones de trabajo, llegando además recientemente a acuerdos con Intel para incluir sus procesadores en productos venideros.
Salvando las evidentes diferencias entre sistemas SPARC y x86 (fundamentalmente, las que determina el uso del firmware OpenBoot frente al clásico BIOS; y el pleno soporte de dispositivos Sun en sus sistemas, frente al aún relativamente reducido número de ellos que pueden funcionar en x86), el resto del comportamiento en ambas clases de sistemas es muy similar. Solaris ha sido calificado en el pasado de sistema lento, hasta ser apodado Slowlaris. Hoy en día, este apelativo puede considerarse parte de su historia, pero no de su presente. Es cierto que en mi Blade 150 se aprecia cierta lentitud en el uso del entorno gráfico Java Desktop System (JDS), basado en Gnome y Java (más en aquél que en éste); pero para mi sorpresa, la cosa realmente mejoró, y mucho, al usar el entorno Common Desktop Environment (CDE), entorno que pretendió ser la norma en los sistemas *nix, y que consiguió aportar algo de uniformidad a un mercado un tanto caótico. Hoy en día se considera una vía muerta y aunque el arranque de algunas aplicaciones puede pasar de unos segundos a casi instantáneo (como con los terminales virtuales) o a reducirse a casi la mitad (como con el Gimp), lo cierto es que JDS es muy robusto, plenamente funcional e integrado, en desarrollo activo y muy apto para un entorno empresarial. Por supuesto, hay alternativas bien conocidas por los entusiastas de Linux, como xfce.
Por cierto, es muy probable que en seguida muchos se ilusionen con la posibilidad de compilar paquetes disponibles para Linux y otros *nix libres en Solaris. Lamentablemente, alguno de estos paquetes no compilarán correctamente por un triste motivo: sus desarrolladores no han programado teniendo en cuenta los necesarios requisitos de portabilidad. Pero por fortuna, la prueba evidente de que esto no ocurre en muchísimos casos está en los repositorios de programas públicamente disponibles para Solaris: Blastwave, donde todos ellos son compatibles con Solaris 8, 9 y 10, lo cual significa 7 años de retrocompatibilidad, que no está mal; y Sun Freeware, donde llegan a retrotraerse a la época de Solaris 2.5 (recordemos que Solaris pasó de la versión 2.6 a la 7), es decir, a sistemas de hace 12 años. Todo esto por no mencionar el disco de programas adicionales, también disponible desde las página de Sun, el Solaris Companion, repleto de utilidades, muchas de ellas programas libres.
Además del impresionante catálogo de cualidades de las que ya destaqué antes algunas (Zettabyte FileSystem, para grupos de discos realmente grandes; DTrace, o cómo tener miles de puntos de verificación del funcionamiento del sistema; Zonas, o la manera de crear sistemas virtuales independientes dentro de la misma máquina; SMC o la forma de gestionar servicios locales y remotos de manera cómoda y eficaz), Solaris 10 viene con aplicaciones empresariales que harán las delicias de los que necesiten poner en marcha un entorno corporativo: además de las que incluye Gnome (como Evolution para el correo y Firefox para navegar por internet), viene con StarOffice 7, la suite de ofimática más conocida del mundo libre. Liberada como OpenOffice.org y comenzada a desarrollar como código abierto, las versiones estables se publican bajo la rúbrica de su anterior identidad. El objetivo de Sun: llegar a sustiuir sin pérdida de funcionalidad a los sistemas de escritorio basados en *indows. ¿Lo conseguirá? El tiempo lo dirá.
Después de ver cómo funcionan mis ordenadores con Solaris 10, he llegado a las siguientes conclusiones, que sin duda cambiarán según aumente mi familiaridad con el sistema:
- Estabilidad
- Muy alta.
Probablemente se pueda calificar de indestructible, en el sentido de que avisa de posibles problemas de manera muy completa a través de los registros del sistema. Sus código de error permiten la consulta de dónde y porqué se produce el fallo. Esta forma de notificar es típica de un sistema orientado a servidores, donde se espera que los posibles fallos sean atendidos lo antes posible, pero con una pérdida mínima de funcionalidad mientras se corrigen. - Funcionalidad como servidor
- Muy alta.
No sólo incorpora los servicios de red más importantes, sino que la variedad de subsistemas físico disponibles es elevada y altamente funcional. Incluso en sistemas de escritorio como una estación Blade 150 es posible incluir una tarjeta de 4 puertos ethernet adicionales, lo que la convierte de repente en un completo cortafuegos, o incluso un encaminador. Aunque este ordenador usa discos IDE, es posible ponerle una tarjeta controladora SCSI para que controle un grupo de discos externos y opere así como servidor de datos. - Funcionalidad como estación de trabajo.
- Muy alta.
Aunque Sun tiene una variada oferta actual de sistemas de escritorio que comienzan con un Opteron de AMD (Sun Ultra 20) y acaba con un doble UltraSPARC IIIi (Sun Ultra 45), ya no es necesario recurrir a sistemas Sun para tener una estación de trabajo basada en uno de los *nix más funcionales del mercado. En efecto, cualquier sistema x86 o x64 con Solaris 10 y Sun Studio 11 (ahora también gratuito) se convierte en un sistema de desarrollo profesional de altas prestaciones. Si lo nuestro es Java, entonces puede ser recomendable instalar NetBeans 5.5, la última versión (y que, de nuevo, es gratis). - Funcionalidad como puesto de trabajo empresarial
- Alta.
En un entorno empresarial los requisitos son diferentes que en desarrollo, pero con las herramientas incorporadas, pocas empresas se podrán quejar. Eso sí: si nuestros usuarios son amigos de instalarse utilidades, digamos, menores, probablemente lo tendrán más difícil. Pero esto lo único que hace es facilitar la tarea de mantener limpios nuestros sistemas. - Funcionalidad como sistema doméstico
- Baja.
El soporte de dispositivos en x86 no está lo bastante maduro aún comparado con el excelente soporte para sistemas SPARC. Dado que la mayor parte de la gente no va a cambiar de ordenador sólo para experimentar con un nuevo sistema operativo, mi recomendación en este caso es que, a menos que sus exigencias sean similares a las de un entorno corporativo, esperen a posteriores desarrollos. - Funcionalidad como sistema de experimentación o educación
- Alta.
Si lo que buscamos es comprender las cualidades de este sistema, cualquier ordenador que ya tengamos y que cumpla los requisitos mínimos nos servirá. Pero no esperemos desempolvar nuestro Pentium classic con 128M de memoria y convertirlo en un servidor de alta disponibilidad.
Una comparación obligatoria con Linux. Considerado por muchos abanderado de lo sistemas *nix libres (que no el único, como atestiguan los sistemas *BSD, por ejemplo), ahora que Solaris es compatible con x86 y su código es abierto, las similitudes los convierten en claros contendientes en territorio común. Si bien hasta ahora Red Hat Enterprise Linux era considerada por muchos como la alternativa a los *nix de Sun, IBM y HP, con un precio sensiblemente inferior, el movimiento de Sun elimina parte de esta ventaja, dejando los méritos técnicos de ambas como únicas armas. Claramente, Solaris lleva la ventaja en sistemas SPARC, mientras que Linux lo hace en x86. Sin embargo, según amenta el número de procesadores del sistema, la balanza se va inclinando más del lado de Solaris, haciéndose muy evidente esta ventaja en sistemas de 8 o más procesadores. Lo cual probablemente sólo signifique que el mercado va a seguir estando segmentado por precio y escalabilidad.
Y eso es todo de momento, amigos.