Diciembre 2008

Fedora 10, impresiones después de un mes de uso

Migrar desde Fedora 8 a Fedora 10 es una tarea posible y casi indolora (lo he comprobado). Sin embargo, para mi portátil decidí ir directamente a la instalación desde cero, preservando mis datos, por supuesto. Quería acostumbrarme a algunas de las aplicaciones que vienen en el DVD (algo de esto contaré en mi otro diario, no tecnológico), y de paso hacer un poco de limpieza (creo que he ido actualizando desde Fedora 5 o 6, así que ya tocaba).

Fiel a su filosofía de poner lo último, Fedora 10 suspende, hiberna y acelera la tarjeta gráfica de mi portátil del trabajo (Dell Inspiron 6400)… pero con mi fiel Acer Aspire 1400, falla en las tres tareas según se instala. Anteayer realicé una actualización (las he ido probando todas) que ha dejado las dos primeras en perfectas condiciones operativas, mientras que la aceleración 3D sigue siendo deficiente, pero al menos está ahí (ATI Radeon Mobility M6). Por cierto, que el paquete “bueno” es el xorg-x11-drv-ati-6.9.0-63.fc10.i386, los anteriores 61 y 62 hacen que X se pegue el tortazo nada más arrancar GDM.

A día de hoy, todas las cosas complicadas están aparentemente funcionando. Además de las alabanzas a la red, como dije en mi anterior artículo, he de decir que desde un comienzo ha estado funcionando la tarjeta de red inalámbrica (Intel Pro Wireless 2915), además de una basada en ZyDAS 1211. Esta última no es que sea una maravilla, pero su sensibilidad a la orientación nos puede permitir una bonita “caza del zorro”. Quien no sepa lo que es, que no pregunte :P En cualquier caso, la gracia del asunto es que NetworkManager reconoció ambas simultáneamente y mostraba las redes que se captaban con cada una de ellas de manera independiente.

El resto de características, incluyendo el arranque gráfico con Plymouth (no olvidéis poner “vga=0×315″ al final de la línea de arranque si vuestra tarjeta no está soportada pero tiene modos VESA) están más que documentadas por ahí. No hablaré de la versión de Gnome o Firefox que trae de serie, pero sí de lo muy recomendable que es añadirle el repositorio yum de  rpmfusion para complementar los paquetes instalados (multimedia incluido). Gracias a ellos estoy pasando (por última vez, espero :) mi colección de CD de música a mp3, además de a flac y ogg Vorbis.

Así pues, tras un mes de uso puedo recomendar Fedora 10 para casa, para el trabajo y para el ocio… sólo me falta tener el tiempo y el espacio en disco para ponerme en serio con OpenSolaris 2008.11 y así poderlas comparar seriamente.

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Fedora diez, un diez en la rez (pardiez)

Hace ayer justo un par de semanas tuve uno de esos días de trabajo en los que las tareas llegan espaciadas y con cuentagotas. Y, además, más tarde de la hora a la que debería salir (¿tenemos realmente horario los administradores de sistemas?). Así que, para pasar el rato, decidí actualizar mi portátil del trabajo de CentOS 5.0 (qué gran sistema; todos sabemos de quién lo hereda) a Fedora 10. El motivo principal para mí eran las mejoras en la gestión automática de redes con NetworkManager. Sólo por eso, estaba dispuesto a darle una oportunidad a Gnome y su entorno integrado de red, al que nunca me he acostumbrado.

Algunas noches (como la de ayer) nos toca hacer pasos a producción, y la verdad es que la perspectiva teórica de quedarnos sin red me producía escalofríos. Nunca nos había ocurrido, eso es cierto; pero no sólo dependemos de nuestra conexión ADSL para salir al exterior: el CVS principal también está en nuestras instalaciones, por lo que si nos quedásemos sin conexión, tendríamos que aplazar toda la operación a otro día, con las molestias que ello acarrea.

Así que, animado por la posibilidad de compartir red y servir a otros a través de una conexión HSDPA, GPRS o similar, hice copia de mis datos, instalé Fedora 10 y restablecí mis datos. Todo ello, en las pausas entre tareas de subidas a preproducción. Después de cambiar unos ajustes, o dejé todo más o menos a mi gusto. Al día siguiente me embarqué en la tarea de migrar mi correo a Evolution, para darle una oportunidad más (en el pasado lo encontré demasiado lento). Pero esa es otra cuestión.

Cada vez que alguien me preguntaba por qué me había pasado a Fedora 10 en el trabajo, le contestaba lo mismo: “por la posibilidad de compartir la conexión de red”. No imaginaba entonces que ese mismo viernes nos iba a salvar la vida (más o menos).

Teníamos una subida a preproducción, y nuestro proveedor de ADSL tuvo una avería de las grandes (que llegó a durar más de 18 horas). Había que  tener acceso al CVS desde el exterior, así como enviar las aplicaciones, además de que varios miembros del equipo necesitaban comprobar el correcto funcionamiento. ¿Qué hacer?

¡Fedora 10 al rescate! Conecté al portátil el módem USB HSDPA de Vodafone para salir a internet, conecté la red de cable para acceder a la red local y preparé una red inalámbrica compartida para que mis compañeros pudieran conectarse (afortunadamente, todos teníamos portátiles con conexión Wi-Fi). Sólo tuve que añadir a mano la ruta implícita para salir a internet, el resto funcionó gracias a la magia de NetworkManager.

El CVS seguía sin verse desde afuera, pero me pude traer los proyectos a mi ordenador y enviarlos en bonitos paquetes .tar a los servidores correspondientes. Una vez allí, compilamos los proyectos, los desplegamos (bonito palabro) y los echamos a andar como normalmente. Mientras tanto, mis compañeros probaban las aplicaciones, actualizaban las bases de datos o editaban las configuraciones para ajustar los parámetros que habían cambiado con toda normalidad, salvo que la velocidad de acceso era algo menor.

Gracias a este mecanismo, pudimos ahorrarnos tener que conectarnos el sábado para hacer la misma tarea, pero cada uno cómodamente en su casa en vez de pasar frío en la oficina un viernes desde las 16:30 hasta eso de las 20:00. Espera, al final tal vez no fue tan buena idea después de todo :P

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Renovación

A veces porque es necesario, a veces porque es obligatorio, el cambio es una constante de la vida. *nix pro se renueva porque estaba en los planes (como otras de mis páginas), pero sobre todo porque mi proveedor de alojamiento ha hecho unos cambios que me obligan a acelerar el paso a otro sistema de publicación de contenidos. Buen servicio y unas cuantas horas de diversión me proporcionó el anterior, que yo mismo creé. Este nuevo me permitirá publicar con más facilidad, al tiempo que abre una era para los comentarios (¡sed juiciosos, o al menos jocosos!).

Al margen de la forma (que aún está por terminar), el fondo de *nix pro también cambia para ser más él mismo. No habrá una orientación hacia un tema concreto (como en su momento propuse), al tiempo que trataré de dejarme menos historias en el tintero. En otras palabras, será más una expresión de lo que reza en el subtítulo de este diario, confesiones de un administrador de sistemas *nix.

Gracias por vuestra atención.

etc

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