Febrero 2010

{De,Re}construyendo la estación de trabajo

¿Qué se necesita para tener una estación de trabajo decente? Dinero. ¿Y si nuestro presupuesto es menos holgado? Ingenio. Seguidme en mi camino hacia la estación de trabajo real con un presupuesto ajustado.

Tomaré como modelo una de las actuales estaciones de trabajo de Sun^WOracle^WSun (¡Sun! ¡!Sun!), concretamente la única que hay en su catálogo: Sun Ultra 27. Elegiré la configuración que me parezca más idónea (y económica), calcularé el precio total y, si se sale del presupuesto, buscaré las alternativas en el mercado o fabricaré una equivalente. Excluiré del presupuesto los periféricos como teclado, ratón, monitor, mitones para teclear en las frías noches de invierno y calientatazas USB para ese reconfortante té de medianoche. La configuración gráfica y de almacenamiento será modesta, mientras que haré énfasis en la memoria y en el procesador. ¿Qué menos que 8GiB y cuatro núcleos?

Sun Ultra 27: caja y fuente, 570€; procesador Intel Xeon 3540, 730€; 4 módulos de 2GiB de memoria, 426,16€; tarjeta gráfica Nvidia Quadro FX380, 137,50€;  lector/grabador de DVD, 80,82€; disco duro SATA de 500GB, 290€. Total sin IVA, 2234,48€; total con IVA, 2591,99€.

Si miramos en la tienda de Apple, el Mac Pro equivalente (con disco de 640GB, tarjeta gráfica Nvidia GeForce GT 120, teclado y ratón) sale por 2784€ (IVA incluido). Morder la manzana no nos lo conseguirá más barato.

Supongamos que estamos dispuestos a ciertas renuncias, concretamente a bajar de un procesador Intel Xeon a un Core i7 (en la práctica, la diferencia podría no ser tan grande como puede parecer, especialmente considerando la relación prestaciones/precio). Intentemos fabricarlo por nuestra cuenta, ajustando algo más el presupuesto, a ver qué conseguimos.

Sin que sirva de publicidad, tomaré prestado el catálogo de PCBox, únicamente porque me caen bien y porque se puede ir allí, pedir los componentes, montar el ordenador y salir por la puerta con la configuración elegida bajo en brazo. El presupuesto, que naturalmente no es vinculante, está sujeto a las variaciones del mercado y a las que uno quiera hacer. No me centraré en modelos concretos, sino que daré una orientación para que cada cual haga su elección. El resultado final es lo que cuenta.

Caja y fuente, entre 50 y 100€, digamos 80€; procesador Intel Core i7 860, 261,70€; 8GiB de memoria, unos 300€; tarjeta gráfica, entre 50 y 100€, pongamos otros 80€; lector/grabador de DVD, unos 20€; disco duro  SATA de 500GB, otros 80€; placa base, unos 100€. Total con IVA: 921,70€.

El único precio que he respetado es el del procesador, con el resto he ido haciendo estimaciones, lo que quiere decir que el resultado puede estar, según las diferentes decisiones tomadas, entre 50€ más arriba y 50€ más abajo. En cualquier caso, la conclusión es clara: si aceptamos la pérdida de rendimiento que supone el cambio de procesador (que, insisto, para la mayor parte de las tareas es poco probable que notemos la diferencia en casa), tenemos un precio final que es la tercera parte del de Apple (aunque éste incorporaba el teclado y el ratón); y bastante menos de la mitad que el de Sun. Por más que nos caigan bien las marcas antecitadas, el kopek es el kopek.

No he incluido el precio del Sistema Operativo porque en Apple viene incuido de serie, y tanto con Sun como con nuestro ordenador de fabricación casera podemos usar {,Open}Solaris o Linux… aunque ahora que lo pienso, al ordenador de la manzana también lo podemos traer al mundo libre con una rápida instalación :)

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Una somera historia del sonido en los ordenadores

Muy somera. De hecho, se trata más de una observación sobre la evolución del sonido en el PC que de otra cosa.

Al principio, si estos “locos cacharros” emitían sonidos era porque alguien había decidido conectar a un altavoz algún bit perdido en un puerto de entrada/salida o, como mucho, un temporizador. Con el tiempo, del bit pasamos a los primeros sistemas de sonido digital que permitían voz y música. ¿Quién no recuerda el típico DAC en puerto paralelo que era la salida de impresora? Algunos se vendieron comercialmente (Covox) o se incorporaban en juegos comerciales (Disney Sound Source), pero más de uno se montó uno en casa siguiendo las instrucciones del programa ModPlay de Mark J. Cox.

Posteriormente, llegaron las tarjetas de sonido que solían incorporar, además del DAC de 8 bits, algún circuito adicional para hacer síntesis de algún tipo. Legendario (y denostado por muchos) fue el OPL2 de Yamaha, cuya síntesis FM de dos operadores producía sonidos muy dulces si bien poco realistas. Su especialidad eran los sonidos, digamos, “cristalinos”, llegando a eclipsar en popularidad a su sucesor, el OPL3, jamás explotado de igual manera. En cualquier caso, esta adición permitió comenzar a desarrollar aplicaciones MIDI, incluso como controlador dentro de los juegos.

El siguiente paso de la evolución de estos dispositivos fue hacer la “síntesis de tabla de ondas”, o lo que es lo mismo, almacenar las muestras de los instrumentos musicales en memoria y reproducirlas a diferentes velocidades para lograr hacer sonar cada nota musical en su frecuencia. Al comienzo, estas tarjetas llevaban las muestras en ROM, por lo que había que aguantarse con los instrumentos que traían. Esto imposibilitaba acelerar la reproducción de módulos de Amiga, por ejemplo, lo cual nos lleva de nuevo al DAC incorporado (ya por aquel entonces de 16 bits). Sin embargo, los ficheros MIDI sonaban más realistas en comparación con la síntesis FM de la generación anterior.

Después llegó la instalación de RAM en las tarjetas, descargando al procesador de la reproducción de todo tipo de sonidos, no sólo música. Frases enteras, efectos de sonido, instrumentos alternativos… todo esto podía cargarse en la memoria de la tarjeta, haciendo que un ordenador relativamente modesto pudiera con juegos más exigentes en sonido. Los usuarios de programas de música MIDI también lo agradecieron. En esta fase hay que destacar la Gravis Ultrasound, tarjeta que se hizo muy popular en la demoscene (gracias a la política de documentación abierta de su fabricante, Advanced Gravis), llegando a erigirse como norma industrial frente a la “maligna” AWE32 de Sound Blaster (compañía que no daba demasiadas facilidades). Esta última era una buena tarjeta de sonido, pero también más cara. Sin embargo, el hecho de que se pudiera ampliar a 32M en lugar de sólo 1M como su competidora, la situaba en un plano más profesional.

Avanzamos un poco más: Gravis cae en desgracia y la AWE64 sale al mercado, más barata y con menos memoria (que, al ser especial, resultaba más cara de ampliar). Contrasentidos del mercado. Las tarjetas con síntesis de tabla de ondas son ahora más populares y baratas, aunque no compatibles con la “norma industrial”. Se usan sobre todo en juegos para Windows y aplicaciones MIDI. Prácticamente todos los ordenadores tienen lector de CD-ROM, y los juegos leen la música y sonidos de ficheros (el DAC vuelve a cobrar pujanza…), cuando no son pistas de audio.

La siguiente generación de tarjetas de sonido con tablas de ondas ya no incorporan su memoria propia: usan la del ordenador (SoundBlaster Live y Audigy). Sólo las aplicaciones MIDI sacan partido ya a estas tarjetas. Las más profesionales siguen existiendo y florecen en su entorno especializado. En esta época se popularizan los formatos de audio comprimido (¿ya nadie recuerda el .au? ¿o el .mp2?) y para este propósito, las tablas de ondas no ayudan.

Hoy en día, las tarjetas de sonido pueden tener cualquier número de canales entre dos y ocho y a lo más que llegan es a tener algún tipo de decodificador de audio multicanal (AC3). Pero, sobre todo, lo que llevan son DAC. Muchos DAC. Vuelta al principio.

A veces echo en falta el puerto paralelo :)

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Prolongando la batería del Aspire One

Un par de consejos para prolongar la duración (que no la vida, aunque tampoco la afectará) de la batería del Acer Aspire One (AAO).

El primero, reducir el brillo de la pantalla. Esto, que puede parecer evidente, no lo es tanto por dos motivos: el primero, no todo el mundo sabe que la retroiluminación es lo que consume más energía en una pantalla moderna (lo siento, Blackle, llegaste con diez años de retraso). El segundo, en una de las actualizaciones del firmware (que algunos ejemplares llevarán de fábrica) del AAO, Acer decidió que la pantalla no podría situar su brillo por debajo del 46%. ¿La razón? Algunas pantallas sufren de parpadeos por debajo de cierto nivel de brillo.

Si por ventura sois los no tan afortunados poseedores de uno de estos ejemplares, sois valerosos, hábiles y no tenéis miedo a perder la garantía, podéis intentar cambiar el firmware siguiendo este método. Como siempre, no hay seguridad absoluta, pero tanto al autor como a mí nos ha funcionado estupendamente.

El segundo consejo es hacer que el ventilador se active sólo a partir de cierta temperatura. Además de tener una máquina más silenciosa, los miliamperios que se ahorran contribuirán a la duración de la batería. Para conseguirlo en Linux con un núcleo que incorpore el controlador acerhdf (Fedora 12 lo lleva en su última actualización, probablemente también en las anteriores), basta con hacer echo -n “enabled” > /sys /class/thermal/thermal_zone0/mode. Lo ideal es incluirlo en el proceso de carga del sistema (/etc/rc.local es un lugar donde podría estar bien). Así, se activará a los 67º y se desactivará a los 61º. Si véis que se calienta demasiado, es el momento de quitar esta opción. Al igual que antes, no hay garantía, a mí me ha funcionado y después de un par de horas, la temperatura estaba por los 54º, así que no parece haber peligro de que el AAO se fría.

Con estos consejos, hasta es posible que la batería original llegue a durar las tres horas prometidas :)

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