Aspire One, el compañero del Administrador de Sistemas
Me costó elegir un ultraportátil, pero una vez realizada la elección, comenzó realmente la aventura de dejarlo a mi gusto. Y es que la vida está llena de compromisos, y el delicado equilibrio entre funcionalidad y gasto (de recursos en general) a veces no es fácil de solventar. Mi decisión final fue por el dgoodwin (entre otras cosas, la instalación desde una memoria USB gracias a unetbootin es sencillamente genial; atención a los comentarios)
De los pasos que describen estos enlaces, los que yo di fueron:
- montar /var/lib, /var/tmp y /tmp como sistemas tmpfs (limitando la memoria máxima a usar en cada caso) para economizar desgaste del SSD;
- configuraciones de los lectores de tarjetas;
- sistema instalado en ext2 (un sistema ext3 haría demasiadas escrituras al disco);
- /home montado en una tarjeta SDHC de 16GB (en el lector izquierdo) con sistema xfs (por desgracia, he encontrado dificultades para suspender, por lo que de momento prescindiré de esta cualidad);
- poner el tamaño de la letra a 8 puntos;
- usar el controlador de la tarjeta wifi que viene con el núcleo (los controladores madwifi permiten controlar el led, pero este tiene mejor comportamiento al suspender).
Después de seguir los pasos descritos más arriba, yo dí algunos más:
- desactivar la partición de swap (aunque así perdemos la funcionalidad de hibernación);
- actualizar todos los paquetes de Fedora 10 hasta el momento en que hice la instalación y luego sólo mientras añadían funcionalidad necesaria o corrección de fallos (por estabilidad);
- realizar una copia imagen comprimida del SSD y guardarla en una memoria USB (en mi caso, alrededor de 3GiB);
- hacer una instalación de Fedora 10 i686 Live en la memoria USB (si no era la misma desde la que instalamos el sistema) ;
- copiar la aplicación flashit.exe y la imagen del BIOS ZG5IA32.FD al directorio raíz de esta memoria (espero no tener que comprobar si el procedimiento de rescate funciona).
Con esto tendremos una memoria USB de arranque desde la cual podremos recuperar en cualquier momento la configuración, datos y programas que teníamos instalados en el instante en que nos quedamos contentos con ellos. En otras palabras, nunca hemos tenido mejor “seguro de vida” informático.
Eso sí, el procedimiento de recuperación puede llevar alrededor de media hora, así que mejor que no nos haga falta: el SSD es realmente lento, y hasta las actualizaciones duran horas. Pero merece la pena: tampoco necesitamos hacerlo a diario.