Cómo llevar Linux en el bolsillo (una vez más)

¿Con un PDA como el Sharp Zaurus? Una respuesta clásica, si se me permite la licencia.

¿Instalándolo en algún PDA de Palm o de HP? Buena respuesta, pero tampoco es la que busco.

¿Poniendo RockBox en nuestro reproductor de audio digital (DAP)? ¡Premio! No sólo por el acertijo, también por la funcionalidad.

En efecto, si bien hace algún tiempo que mi DAP favorito (SanDisk Sansa Fuze) recibió una actualización de su firmware que le permitía reproducir formatos como Vorbis y FLAC, lo cierto es que el video siempre ha sido considerado un “ciudadano de segunda” (por decirlo suavemente). Aunque no está pensado específicamente para ello ni es mi prioridad, la reproducción de formatos de video no propietarios ni ligados a un conversor que sólo funciona en *indows me animó a probar RockBox. Y la experiencia mereció la pena.

Basado en el popular núcleo Linux, RockBox contiene una completa aplicación para la gestión del DAP, pudiendo reconfigurarse hasta límites insospechados y logrando superar una de las carencias actuales del firmware del Fuze: la reproducción de álbumes sin cortes entre pistas (¿quién ha dicho “como la versión musical de La guerra de los mundos de Jeff Wayne”?). De regalo, obtendremos la reproducción de videos en formato mpeg (aunque aún de manera imperfecta), de ficheros midi y diversos juegos (entre los cuales se puede destacar el Doom y el emulador de ZX Spectrum).

¿Es Rockbox para todo el mundo? No, puesto que no funciona en todos los DAP que existen, y no es estable en todos los soportados. Igualmente, la pléyade de opciones puede confundir a usuarios menos exigentes. Sin embargo, para mí ha merecido la pena ampliamente. Tanto, que ya no espero las actualizaciones de SanDisk, sino las de RockBox.

Quién sabe: lo mismo me da por instalarle alguna versión inestable a ver qué se cuece. Mientras tanto, seguiré disfrutando del software libre también en mi bolsillo.