Una somera historia del sonido en los ordenadores

Muy somera. De hecho, se trata más de una observación sobre la evolución del sonido en el PC que de otra cosa.

Al principio, si estos “locos cacharros” emitían sonidos era porque alguien había decidido conectar a un altavoz algún bit perdido en un puerto de entrada/salida o, como mucho, un temporizador. Con el tiempo, del bit pasamos a los primeros sistemas de sonido digital que permitían voz y música. ¿Quién no recuerda el típico DAC en puerto paralelo que era la salida de impresora? Algunos se vendieron comercialmente (Covox) o se incorporaban en juegos comerciales (Disney Sound Source), pero más de uno se montó uno en casa siguiendo las instrucciones del programa ModPlay de Mark J. Cox.

Posteriormente, llegaron las tarjetas de sonido que solían incorporar, además del DAC de 8 bits, algún circuito adicional para hacer síntesis de algún tipo. Legendario (y denostado por muchos) fue el OPL2 de Yamaha, cuya síntesis FM de dos operadores producía sonidos muy dulces si bien poco realistas. Su especialidad eran los sonidos, digamos, “cristalinos”, llegando a eclipsar en popularidad a su sucesor, el OPL3, jamás explotado de igual manera. En cualquier caso, esta adición permitió comenzar a desarrollar aplicaciones MIDI, incluso como controlador dentro de los juegos.

El siguiente paso de la evolución de estos dispositivos fue hacer la “síntesis de tabla de ondas”, o lo que es lo mismo, almacenar las muestras de los instrumentos musicales en memoria y reproducirlas a diferentes velocidades para lograr hacer sonar cada nota musical en su frecuencia. Al comienzo, estas tarjetas llevaban las muestras en ROM, por lo que había que aguantarse con los instrumentos que traían. Esto imposibilitaba acelerar la reproducción de módulos de Amiga, por ejemplo, lo cual nos lleva de nuevo al DAC incorporado (ya por aquel entonces de 16 bits). Sin embargo, los ficheros MIDI sonaban más realistas en comparación con la síntesis FM de la generación anterior.

Después llegó la instalación de RAM en las tarjetas, descargando al procesador de la reproducción de todo tipo de sonidos, no sólo música. Frases enteras, efectos de sonido, instrumentos alternativos… todo esto podía cargarse en la memoria de la tarjeta, haciendo que un ordenador relativamente modesto pudiera con juegos más exigentes en sonido. Los usuarios de programas de música MIDI también lo agradecieron. En esta fase hay que destacar la Gravis Ultrasound, tarjeta que se hizo muy popular en la demoscene (gracias a la política de documentación abierta de su fabricante, Advanced Gravis), llegando a erigirse como norma industrial frente a la “maligna” AWE32 de Sound Blaster (compañía que no daba demasiadas facilidades). Esta última era una buena tarjeta de sonido, pero también más cara. Sin embargo, el hecho de que se pudiera ampliar a 32M en lugar de sólo 1M como su competidora, la situaba en un plano más profesional.

Avanzamos un poco más: Gravis cae en desgracia y la AWE64 sale al mercado, más barata y con menos memoria (que, al ser especial, resultaba más cara de ampliar). Contrasentidos del mercado. Las tarjetas con síntesis de tabla de ondas son ahora más populares y baratas, aunque no compatibles con la “norma industrial”. Se usan sobre todo en juegos para Windows y aplicaciones MIDI. Prácticamente todos los ordenadores tienen lector de CD-ROM, y los juegos leen la música y sonidos de ficheros (el DAC vuelve a cobrar pujanza…), cuando no son pistas de audio.

La siguiente generación de tarjetas de sonido con tablas de ondas ya no incorporan su memoria propia: usan la del ordenador (SoundBlaster Live y Audigy). Sólo las aplicaciones MIDI sacan partido ya a estas tarjetas. Las más profesionales siguen existiendo y florecen en su entorno especializado. En esta época se popularizan los formatos de audio comprimido (¿ya nadie recuerda el .au? ¿o el .mp2?) y para este propósito, las tablas de ondas no ayudan.

Hoy en día, las tarjetas de sonido pueden tener cualquier número de canales entre dos y ocho y a lo más que llegan es a tener algún tipo de decodificador de audio multicanal (AC3). Pero, sobre todo, lo que llevan son DAC. Muchos DAC. Vuelta al principio.

A veces echo en falta el puerto paralelo :)